Encuestas, calculadoras y evaluaciones comienzan a desplazar a las infografías, los White Papers y los e-books “tradicionales” en pos de una mejor experiencia para el usuario.

Hasta hace relativamente poco, si tu estrategia de contenidos incluía infografías, e-books y White Papers estabas ya del otro lado en el mundo de la mercadotecnia digital. Hoy día, si bien esto sigue siendo indicativo de una estrategia de contenidos robusta, ya no es propiamente la vanguardia del content marketing. Los llamados contenidos interactivos son la nueva punta de lanza.

La diferencia entre los contenidos “digitales tradicionales” y sus contrapartes interactivas es que, mientras los primeros muchas veces funcionan bajo una lógica que asemeja al impreso, los segundos parten de lo no lineal y de las posibilidades de interacción de los medios digitales. Se trata, a grandes rasgos, de piezas más propiamente digitales que buscan ofrecerle al usuario una mejor experiencia de consumo.

Sin embargo, no hay razón para alarmarse. El armado de estos contenidos no tiene por qué ser ni caro ni complicado. La clave está en entender cómo funcionan.

Contenido interactivo

Por Katya Austin en Unsplash

Algunos ejemplos:

Los e-books interactivos, por ejemplo, operan básicamente como micrositios. Distintas páginas y contenidos desplegables permiten al usuario sumergirse en el contenido a distintos niveles y hacer una lectura no lineal; tal y como podemos ver en este teaser del libro The First 1,000 Days, de Roger Thurow.

Otras aplicaciones comunes de los contenidos interactivos son las evaluaciones, las encuestas o cuestionarios y las calculadoras digitales (para presupuestar desde una colegiatura hasta un seguro). Pero las posibilidades son muy amplias, como demuestra esta infografía de la consultora en Recursos Humanos, DDI.

Cabe mencionar que industrias, como la automotriz, tienen ya tiempo haciendo contenidos interactivos. Esta plataforma de configuración de Audi, por ejemplo, te permite ir modificando tu futuro auto.

¿Y luego, cómo le hago?

Esta es, naturalmente, la pregunta por la que muchos no se han subido al bote de los contenidos interactivos. Plataformas como ion Interactive, con la que se realizaron los dos ejemplos utilizados anteriormente, ofrecen una serie de templetes para elaborarlos de forma fácil y rápida; pero resultan onerosas para empresas chicas o que no tienen contemplados altos niveles de producción.

Por otro lado, redes como Facebook -que empieza a autodefinirse más como una plataforma de contenidos digitales que como una red social-, comienzan a ofrecer la elaboración de landing pages y micrositios a través de Canvas.

Dependiendo del grado de complejidad de lo que tenga uno en mente, siempre existe la posibilidad de programar el contenido directamente en la web. Sin embargo, es importante tener en cuenta que es vital que el contenido tenga un diseño responsivo y funcione sin problemas en tabletas y móviles, por lo que requiere de un diseñador web que efectivamente sepa lo que está haciendo.

Finalmente, es importante tener presente que la clave reside no en explotar las posibilidades de interacción de los medios digitales por sí mismas, sino en pensar en la mejor forma de hacer contenidos que las aprovechen para crear una experiencia propiamente digital.

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Alejandro Mier

Author Alejandro Mier

Más mago que príncipe, amante de los comics, los videojuegos y la imagen en movimiento.

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