Las diferencias de estos roles son importantes a la hora de decidir qué necesitamos dentro de nuestro esquema de comunicación…
El primer problema es que las palabras editor y curador tienen significados previos más o menos establecidos: un editor es el encargado de poner obras escritas al alcance de los lectores, mientras que un curador se dedica a cuidar, mantener y enriquecer un acervo artístico o cultural.
Con el tiempo, el editor ha terminado por ser tanto el empresario que produce y comercializa obras en ediciones impresas o digitales, como el profesional que se dedica a comisionar, revisar y preparar dichas obras para su publicación. Por su parte, el curador ha salido de museos y archivos históricos para convertirse en alguien que echa mano de obras propias y ajenas para hacer una nueva propuesta que puede abarcar distintos medios y géneros. Esto le da una amplitud que excede la publicación de textos o el trabajo en museos.
Sin embargo, las cosas han cambiado
En ambos términos y funciones existen indefiniciones que resultan inevitables, pero valdría la pena acotar. Por ejemplo, muchos entienden al profesional de la edición como alguien que trabaja con textos ajenos. Aunque esto es estrictamente cierto, el editor tiene una función creativa, pues da forma a una propuesta para la que se reúnen varios textos (en revistas y colecciones de libros, por ejemplo), que con frecuencia él mismo plantea a los autores, o comisiona directamente para que estos los escriban. En este sentido, la creatividad del editor complementa y canaliza la de cada autor individual que colabora con él. Si bien en muchos sentidos el editor es un mediador (entre autores y lectores), también es cierto que aporta una voz y una perspectiva a las obras que edita y publica.
Y siguen cambiando
Por otro lado, las funciones editoriales se multiplican, especialmente en la era digital. Además de los editores estratégicos y operativos de diferentes niveles, han surgido figuras como el editor de audiencias, que se encarga de salir al encuentro del lector, aprovechando las herramientas con las que cuenta actualmente. Esta función ha ido ganando importancia conforme los medios se adaptan a nuevas plataformas y nuevas expectativas por parte de anunciantes y público.
Por lo que se refiere al curador que maneja distintos medios y formatos, algunos lo han comparado con los disc-jockeys, que utilizan materiales producidos por terceros para mezclarlos y generar nuevas obras a partir de los mismos. De acuerdo con Fast Company, a diferencia de los editores, los curadores “crean experiencias editoriales completamente nuevas tomando material de fuentes que sustentan puntos de vista diversos e incluso divergentes”. Editores legendarios, como Lewis Lapham, que estuvo al frente de Harper’s Magazine entre 1976 y 2006, podrían afirmar con justicia que eso es precisamente lo que ellos han venido haciendo desde mucho antes de que el término curador se aplicara en ese sentido.
¿Existe una solución?
Aunque esta breve nota no puede resolver la ambigüedad que se ha vuelto inherente a estas funciones y palabras, bien podría proponer algunas distinciones útiles:
1. El empresario editorial y/o la casa editorial se dedican a producir y comercializar obras en formatos impresos y digitales.
2. El editor creativo es la persona o personas que conciben y gestionan proyectos editoriales, echando mano del talento de diversos autores, así como de artistas gráficos y diseñadores.
3. El editor técnico es el encargado de aportar consistencia y claridad a los textos, así como de coordinar, desde el punto de vista operativo, la producción de una propuesta editorial periódica o en forma de libro.
4. El curador creativo es la persona que toma obras ya existentes, con orígenes y antigüedades diversos, y los utiliza para crear una nueva obra cuya originalidad consiste en la manera en que se combinan los elementos que la forman.
5. El curador técnico es aquel que se dedica al cuidado, exhibición y mantenimiento de un acervo artístico o cultural.
En conclusión,
Las líneas divisorias entre estas funciones son tenues. A menudo, acudimos a museos que ofrecen exposiciones donde la curaduría claramente cumplió una función más creativa que la del curador técnico, proponiendo reinterpretaciones de géneros y corrientes a partir de la hibridación y el contraste. También ocurre con frecuencia que en una revista el director editorial cumple tanto las funciones del editor creativo como las del editor técnico, toda vez que las empresas dedicadas a generar publicaciones periódicas rara vez tienen el personal suficiente para encargar estas tareas a diferentes profesionales.
Termino con dos breves ideas sobre cada uno, como quiera que los definamos: el editor fomenta que se creen cosas para compartirlas con un público, mientras que el curador echa mano de lo que ya existe para dar forma a una propuesta de la que se apropia de alguna manera. Dependiendo de nuestras necesidades de comunicación, a veces convendrá echar mano de uno y a veces del otro.
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JORGE RUIZ ESPARZA





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