¿Quieres saber por qué las primeras líneas de tu storytelling definen en gran medida su éxito o fracaso? Aquí te damos unos tips para enganchar a tus lectores.

Fernando Mota, uno de mis maestros de especialidad más recordados, solía decir que el inicio de un texto es como el primer sorbo que das a una copa de vino. Si es malo, ¿por qué pensar que el resto podría mejorar?

Despiadado, el viejo periodista tachaba leads como quien escupe un vino agrio o un pedazo de comida podrida.

No era divertido. Nos hacía escribir una y otra vez la idea que queríamos transmitir hasta que ese tormentoso arranque le parecía satisfactorio: cuando las primeras palabras conseguían dejar un buen sabor de boca y el deseo de leer más.

Si has llegado hasta aquí, quizá mi profe estaría complacido.

Lo que bien empieza…

Aquí y en China, ya sea que escribas un publirreportaje, una entrevista, el guion de un video o una novela, tu texto necesita un buen comienzo.

Los grandes escritores lo saben, y por eso nos han regalado primeras líneas excelsas, como las de “Cien años de soledad”: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”. ¿Quién no querría seguir leyendo? En solo 28 palabras Gabriel García Márquez ha hecho que mordamos el anzuelo.

El nombre técnico de la primera frase de un texto es íncipit. Su función es atraer la atención, y la manera de hacerlo es que parezca espontánea, aunque haya sido –y así debería ser– fríamente calculada.

Ante tanto estímulo audiovisual, hoy en día es más importante que nunca captar la atención del lector/usuario/consumidor desde el íncipit con la negra intención de interesarlo, intrigarlo y no dejarle otra opción que seguir leyendo.

Para contar una historia, las líneas iniciales de los contenidos que escribimos para el mundo corporativo o mercadológico son tan importantes como las de las obras literarias. Así, nuestro primer contacto con el lector debe:

1. Conectar

Stephen King, el amo de la novela de terror, sugiere escribir la historia de tal manera que las primeras líneas digan al lector: “Sigue leyendo, pregunta; tú quieres saber acerca de esto y yo tengo la respuesta”.

2. Ser relevante

Las primeras líneas de cualquier escrito, y muy especialmente de los contenidos de no-ficción, deben hablar de lo que importa al usuario. Lo perderás si desde el principio no pones sobre la mesa lo relevante. Olvídate de leads genéricos e intragables.

3. Establecer el tono

Los contenidos comerciales o corporativos no solo transmiten información al lector/usuario; también deben hablarle con una voz interesante y distintiva. Las primeras líneas sirven, entre otras muchas cosas, para establecer el tono de la conversación.

4. Generar confianza

Ese primer párrafo debe hacerle ver al lector que sabes de lo que hablas, que no se va a arrepentir si sigue leyendo.

5. Sorprender / Intrigar

Si quieres captar poderosamente la atención, utiliza recursos inesperados, como romper las convenciones o generar curiosidad. ¿Qué te parece el inicio de “1984”, novela inmortal de George Orwell?: “Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece”. ¿En qué clase de mundo los relojes dan las trece? Siembra una semilla que deje intrigado al lector, y posiblemente se quede contigo.

Pero ¡ojo! Siguiendo el hilo a la metáfora de mi maestro, más nos vale que toda la botella de vino sea buena. Si del primer sorbo al siguiente el contenido se agria, el lector se desinfla y, tristemente, se va.

Una vez que hemos captado el interés en las primeras líneas de nuestro storytelling, estamos obligados a mantenerlo.

No, no es fácil, pero bien vale la pena.

María Elena Noriega es cantante, melómana y experta en Comunicación de Marca en ICO. Para saber más sobre nuestro equipo te invitamos a checar nuestro sitio, y para seguirte enterando de otros temas de comunicación digital y content marketing, no te olvides de seguirnos en redes sociales (Ln/Tw/Fb).

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María Elena Noriega

Author María Elena Noriega

Comunicóloga, periodista y experta en temas de comunicación organizacional, escribe y canta a la menor provocación.

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