“Lo mismo, pero más bonito”. O menos ofensivo. O menos naco. Eso es el eufemismo. Y se usa más de lo que crees en content marketing.

No es que esté feo: es experimental. No tenemos una: tenemos mil razones para recomendar un servicio. No es un simple producto: es nuestro mejor aliado.

Sin darnos cuenta, al generar contenidos recurrimos -invariablemente- al uso de figuras retóricas en el lenguaje: comparamos, exageramos, camuflamos de cierta forma las cosas “para que no se escuche feo”; cambiamos el orden natural de las oraciones “para que rimen”; damos características humanas a objetos “para hacerlos más cercanos”; exageramos los atributos “para que se vea mejor”… En fin: utilizamos todo un arsenal (ajá: comparación e hipérbole) de recursos para atraer a nuestras audiencias.

En ICO queremos que conozcas su uso en content marketing; en esta ocasión iniciamos con el eufemismo. Sí: esa figura que en vez de “descuentos” (¡ay, qué naco!) ofrece “ventas especiales”, o que en vez de “bebés feos” (porque los hay, LOS HAY, de verdad) observa “bebés chistosos”.

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Edgar Apanco

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