Al tener lista una plática o un discurso puedes considerar memorizarlo… ¿Tienes tiempo para lograrlo a la perfección?

En entradas anteriores, vimos cómo puedes superar el pánico escénico y enlistamos los elementos para construir un discurso. Una vez que has definido exactamente lo que vas a decir en tu plática, ha llegado el momento de ayudarte a responder una pregunta crucial: ¿te conviene memorizar el contenido? La respuesta depende del tiempo que tengas disponible y de qué tanto confíes en tu memoria.

Chris Anderson, el Director de Technology Entertainment and Design (TED), menciona en su libro Charlas TED: La guía oficial de TED para hablar en público, estrategias útiles tanto para dar una plática memorizada como para cuando se decide improvisar.

En cuanto a la memorización, Chris Anderson sostiene que la gran ventaja de este método radica en que solo así podrás aprovechar al máximo el tiempo asignado y asegurarte de decir exactamente lo que quieres expresar. Sin embargo, advierte que el camino para memorizar un discurso puede ser tortuoso y angustiante, pues muchos de los conferencistas de TED que se aprenden los discursos de memoria tardan al menos siete días para lograr decir la plática de corrido.

El chiste es aprenderse tan bien la plática que ni por un momento suene memorizada. ¿Cómo logran esto las personas que dan conferencias en TED? Hay diferentes técnicas, pero Pamela Meyer, quien dio una plática sobre cómo detectar a las personas que mienten da un consejo interesante: “No habrás memorizado tu plática del todo hasta que seas capaz de compaginarla con otra actividad totalmente distinta que exija energía mental. ¿Eres capaz de decir tu discurso mientras repasas los ingredientes de una receta o mientras acomodas los papeles de tu escritorio? Cuando seas capaz de hacer esto sabrás que ya dominas el contenido de tu discurso”. Ve aquí la plática de Pamela; ¿parece memorizada?

Según las estadísticas, la mayoría de los mortales tenemos la capacidad de memorizar 18 minutos de plática en seis horas de trabajo intenso. Así es que, si decides optar por memorizar tu discurso, necesitas contar con el tiempo necesario para prepararlo. Si pasas muchas horas a la semana en el coche, podrías grabarte con tu celular leyendo tu discurso y, mientras estás en el tráfico, irlo diciendo encima de la grabación. Después puedes intentarlo aumentando la velocidad de la grabación, pues la mayoría de los teléfonos permiten esta opción. Gina Barnett, coach de TED, afirma que la clave está en intentar decir la plática al doble de velocidad, pues así, cuando se tiene que decir al ritmo normal, es más fácil que salga de manera automática para solo concentrarse en el significado y en el lenguaje no verbal.

“La práctica no lleva a la perfección. La práctica hace que la imperfección sea aceptable. Porque cuando te sabes algo al derecho y al revés, puedes jugar con lo que surja en tu camino, en vez de rechazarlo”. – Gina Barnett, coach de TED.

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Sandra Morales

Author Sandra Morales

Maestra, periodista y coleccionista de títulos, sus idas y vueltas la han hecho experta en el arte de las relaciones públicas.

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