La credibilidad de las noticias generadas automáticamente por cualquier herramienta de Inteligencia Artificial Generativa (IAG) o modelo extenso de lenguaje (LLM) debe ser verificada por los creadores de contenido. Esta revisión profesional evita inexactitudes, distorsiones, sesgos y “alucinaciones” (Sí Ios LLM alucinan).
He aquí una más de las razones por las que la IAG no reemplaza —más bien asiste, y muy bien— a periodistas, escritores y creadores de contenidos.
En ICO Inteligencia Creativa, esa “asistencia” está complementando, acelerando y enriqueciendo nuestro trabajo. Entre otras razones porque automatiza tareas repetitivas, analiza datos, investiga información básica… Esto nos permite responder aún con mayor rapidez al cliente (nuestro sentido de urgencia nos ha distinguido durante más de tres décadas); dedicar tiempo de calidad a la investigación, al análisis, a la creatividad y a la edición de contenidos multimedia originales, alineados con los objetivos y la estrategia del cliente.
Nuestra creencia básica es que los LLM son una herramienta WOW, pero que no camina sola, hay que aprender a entrenarla para que nutra nuestro trabajo y cree valor.
La investigación de lo que dicen otros profesionales confirma esta creencia…
La importancia de los matices y la comprensión cultural
Jeff Jarvis, profesor de periodismo, periodista y Director del Centro Tow-Knight de Periodismo Empresarial de la Escuela de Periodismo Craig Newmark, subraya: “El mal uso de la herramienta, especialmente en temas que requieren matices y comprensión cultural, podría dañar su credibilidad y la de quien la utiliza. Es esencial encontrar el equilibrio entre tecnología y supervisión humana para garantizar que las noticias generadas por IA sean precisas, imparciales y contextualmente relevantes”.
Así pues, y al menos por ahora, todo indica que las nuevas herramientas sí que cambiarán las fórmulas y la velocidad del trabajo, pero no eliminarán a los creadores experimentados de contenidos. “Las veo más —reitera Jarvis— como herramientas complementarias en las que se utiliza un generador de IA que demanda supervisión editorial”.
En resumen, la supervisión humana sigue siendo esencial para sustentar la precisión y relevancia de las noticias.
Experiencia humana y poder tecnológico
Las organizaciones de noticias están debatiendo si deben —o cómo deben— utilizar las herramientas de IA en sus redacciones. Por lo pronto, son muchos los medios que exploran sus usos y aplicaciones potenciales. Sobre todo en el ámbito de las noticias de alto riesgo, donde los segundos cuentan y la precisión es primordial.
En ocasiones, esos mismos medios también han frenado experimentos hasta nuevo aviso. Aunque la IA Generativa ya es un participante obligado en tareas relacionadas con la producción de contenidos, en muchos frentes la respuesta es aún cautelosa.
Como refiere Meredith Broussard, profesora asociada del Instituto de Periodismo Arthur L. Clark de NYU: “Las nuevas herramientas ya están cambiando la forma de trabajar. Sin embargo, no soy una tec-utopista, soy más bien una tec-práctica. Si la tecnología está aquí, entonces veamos cómo podemos usarla”.
El asunto es mantener la curiosidad, aprender un “nuevo lenguaje” y trazar cartas de navegación que nos conduzcan más allá de las rutas conocidas. En este contexto, la creación de valor empieza cuando damos con ese lugar donde se encuentran felizmente la experiencia humana con el poder tecnológico.
La credibilidad del contenido
Si usamos, por ejemplo, ChatGPT, nos hacemos de un asistente con capacidades “casi mágicas”. Pero, hay que entenderlo, ese LLM -como todos los demás- carece de autonomía. En cualquier caso, sus resultados dependen de la “dieta” que se le suministra (la información que lo alimenta), la pericia y la dedicación de sus entrenadores humanos.
Con una “verdad básica” poco robusta, los resultados de un LLM sólo serán medianamente buenos. De hecho, el programa sólo será capaz de regurgitar contenidos anodinos y generalistas, no más que eso. Por ello, nada que salga de un LLM debería ser publicado en automático y sin recibir un vistazo humano. Eso opera aun si pensamos que nuestra herramienta es la mejor del mercado.
Los LLM, subraya Broussard, “no son conscientes, carecen de intención y sólo continúan de manera realista una secuencia dada”. Por eso es absolutamente necesario revisar y enriquecer el texto que ofrecen, para dotar de credibilidad a esos contenidos. De ello dependen su precisión, originalidad y aportación real. Con las preguntas y los aportes adecuados por parte de su entrenador humano, el LLM te da ese gran empujón para cruzar el río, pero llegar a la otra orilla con éxito… Eso depende de ti.
IA Generativa y contenidos: la teoría optimista
La teoría optimista en cuanto a las capacidades de los LLMs reúne a varios académicos, especialistas y productores de contenidos. Citamos dos ejemplos:
- Jim Waldo, director de Tecnología de la Universidad de Harvard, señala en un artículo sobre el potencial y las limitaciones de ChatGPT: “El código final es algo que escribo yo, ya que el primer boceto que sale de ChatGPT es generalmente bastante inadecuado. No es muy bueno en cuanto a seguridad o manejo de errores. Lo cual, supongo, también es un comentario sobre la calidad general del código en el que fue entrenado”.
- Nicholas Carlson, editor de Insider, brinda una apreciación interesante con respecto a los productos que entregan los LLMs. «Mi conclusión, después de bastante experimentación con ChatGPT, es que la IA Generativa puede convertirnos en mejores editores, reporteros y productores de contenidos… Hoy sabemos que estas herramientas pueden ayudarte a resolver problemas de escritura. Pero al final, tus historias deben ser escritas completamente por ti”.
La originalidad juega aún en el equipo humano
Los pesimistas, en cambio, aseguran que la IAG ha llegado para borrar del mapa a escritores, periodistas y creadores de contenido. Pero todo indica que hoy todavía la “fuerza” acompaña a la intervención humana.
El prestigio de The New York Times, The Washington Post, Le Monde o el Times se debe a factores como: su veracidad, la calidad de sus contenidos y el reconocimiento de sus plumas. Si estamos de acuerdo en eso…
- ¿Podría un robot sustituir esas cualidades y la calidad de sus equipos de escritores, y conquistar la confianza de sus lectores? Mmmm…
- ¿Leerían y pagarían los lectores por editoriales y reportajes de fondo generados por un LLM que revuelve y junta información para “entregar” contenidos? Mmmm…
- ¿Confiaríamos ciegamente en la “opinión” y las conclusiones que arroja un LLM? ¿O preferimos apoyarnos en el análisis experto de un analista con amplia experiencia en el campo? Mmmm…
Hasta ahora, crear algo verdaderamente único y original parece seguir todavía en el lado humano. Grayson Cooper, cofundador de Stella (servicios de marketing), señala: “Debemos confiar en nuestro pensamiento y capacidad investigadora en lugar de tratar de usar la IA para tomar decisiones”.
Así pues, distintas evidencias muestran que la IAG aún no reemplaza el juicio y la intuición humanos. Tampoco sustituye a la comprensión contextual y la experiencia profesional, íntima y personal de cada individuo. Y todo esto continúa siendo indispensable para mantener la calidad, la originalidad de los contenidos y su apego a la verdad.
En ICO, Inteligencia Creativa creemos que lo que hoy está a prueba es la capacidad de adaptación a nuevas formas de trabajo. Tal y como lo impuso en sus días una pandemia de poco más de dos años que nos obligó a trabajar en coordinación y en equipo, a distancia.
Ahora lo importante es aprender cómo creamos valor con las herramientas de IA Generativa para convertirlas en un pilar más para construir mejores contenidos, identificando ese lugar donde la tecnología mejora la eficiencia sin comprometer la calidad que entregamos a nuestros clientes.



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