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La IA generativa empieza a ser una profesión de fe

Atención, comunicadores, periodistas y creadores de contenido: ¿Se acuerdan de cuando nos importaba tanto la originalidad, la conexión emocional y todas esas “tonterías”? Hoy todo eso parece ya no ser tan importante. Sobre todo, para quienes confían ciegamente en las capacidades de la IA para escribir textos sin escritores.

Parece que fue ayer –como dice la canción– cuando directores de mercadotecnia y ejecutivos de cuenta exigían mensajes originales que diferenciaran su producto del resto o que construyeran una voz distintiva para la marca. Parece que fue ayer, también, cuando no había más conexión con el cliente que la emocional. Entonces, lo primero era destacar los beneficios del producto o servicio buscando voces que confirmaran el cumplimiento de esa promesa.

Ahora ha surgido una legión de fanáticos con una fe infinita: de la noche a la mañana la creación de contenidos es asunto de la tecnología. Basta con hacer una batería de solicitudes y dar instrucciones. Al instante aparecen en la pantalla… respuestas. Las que caigan son buenas.

En adelante, ya no serán necesarios ni creativos ni escritores ni editores.

Este milagro nos recuerda una vieja canción de Yves Montand, “L’Ordinateur”, que decía que la computadora nos dejaría sin hacer nada: “Ne lisez pas, l’électro lecteur le fera pour vous. Ne fais pas l’amour, l’électro coïtal le fera pour vous…”. (No lea, el electrolector lo hará por usted. No haga el amor, el electrocoital lo hará por usted).

Sin embargo, aquella predicción no se hizo realidad, no del todo. Las cosas, ya lo hemos visto, salieron de otra manera. La computadora sí que aceleró los tiempos de entrega e inició una fabulosa baja en el gasto de papel. Además, evitó los cestos a rebosar con borradores fallidos.

Y también nos condujo a pensar distinto, revolucionó la producción de contenidos y publicaciones, y modificó un sinfín de cosas más.

No obstante, “la mano que mece la cuna” siguió siendo la misma. El oficio, la experiencia profesional, la cultura y el conocimiento de quien aporrea el teclado recibieron un extraordinario apoyo y lo disfrutaron.

Hoy la profecía es más grande… y un tanto apocalíptica

“La IA se ha convertido en una tecnología de fe”. Así titula Charlie Warzel su artículo publicado en la newsletter de CMI-Content Marketing Institute, e inmediatamente explica: “Algo que hay que tener en cuenta sobre las conversaciones más importantes en torno a la IA es que, la mayor parte del tiempo, todo el mundo está inventando cosas…”

“Muchas conversaciones sobre las mayores capacidades de la IA se basan en una visión de un futuro teórico. Es un discurso de ventas, uno en el que los problemas de hoy se dejan de lado o se suavizan como cuestiones … que seguramente se resolverán a medida que la tecnología mejore. Lo que vemos hoy es apenas una sombra de lo que está por venir. Solo tenemos que confiar en ellos.”

Confiar, por ejemplo, en Sam Altman (CEO de OpenAI) o en Mira Murati (CTO de OpenAI). Ambos se muestran dispuestos a alimentar el frenesí por implementar la IA generativa en áreas como el marketing.

La IA, advierte Altman, manejaría “el 95% de lo que los especialistas en mercadotecnia usan de agencias, estrategas y profesionales creativos en el presente”.

Y Murati la borda: “Algunos trabajos creativos quizá desaparezcan, pero tal vez no deberían haber existido para empezar”.

WOW, eso es tener mucha confianza. Entonces, en adelante, habrá que cerrar todas las carreras de merca, de publicidad y, desde luego, limitar el número de creativos útiles. Aparentemente bastará con operarios que tecleen solicitudes.

Balanza en equilibrio

Este tipo de excesos de confianza traen consigo la tentación de eliminar a los productores de contenido. También a los creativos y copies de publicidad, y hasta a los estrategas. En fin, a todos aquellos que nos cuestan y a quienes se les ha exigido por años crear y desarrollar estrategias. Los que han trabajado para modelar esa voz única de marca que tanto seguimos anhelando.

En ICO Inteligencia Creativa preferimos pensar como Robert Rose, del Content Marketing Institute: “La IA generativa es tan nueva, disruptiva y caótica que pocas personas, y aún menos equipos de marketing, pueden señalarla como una fortaleza diferenciadora real”. En este momento, claro.

Eso no significa no usar la IA generativa. En ICO trabajamos con ella desde hace tiempo como un aliado que apuntala y afina nuestra respuesta al cliente.

Tampoco supone apoyarnos excesivamente en sus resultados, descuidando credibilidad y precisión. Más bien, ha impuesto aprendizajes constantes y el descubrimiento de nuevas posibilidades para la creación de valor en cada entrega.

En ICO Inteligencia Creativa trabajamos con IA Generativa como método de búsqueda y herramienta para acelerar aún más nuestros tiempos de entrega (siempre hemos sido muy rápidos). No obstante, la originalidad, la veracidad, la conexión emocional, los beneficios que la marca ofrece al cliente y la edición profesional siguen siendo condiciones sine qua non en cada proyecto y entrega.

Contáctanos y obtén lo mejor de dos mundos cuando se trata de estructurar y alimentar tu estrategia de contenidos.

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Dolores Carbonell

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