WILLIAM TURNER

Llegó la era del transmedia, concepto cada vez más común entre empresas, agencias y medios de comunicación. Sin embargo, la complejidad del término ha provocado que se enrede y confunda con el de multimedia, que desde hace años ha definido gran cantidad de proyectos tanto publicitarios como editoriales.

¿Multimedia o transmedia?

Lo primero es diferenciar ambos términos, pues hay confusión en cuanto a cómo se debe abordar cada uno a nivel estratégico. El multimedia se refiere a múltiples formatos que soportan o complementan una misma experiencia, enriqueciendo los contenidos o información de la misma.

Tomemos el caso hipotético de un medio de noticias en Internet. Acaban de publicar un artículo sobre el resumen de actividades de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Al dar clic nos encontramos con texto; una entrevista en video con su directora, Marisol Schultz; una fotogalería sobre las conferencias más destacadas y hasta un audio con entrevistas al público que asistió. Todos los elementos empaquetados dentro de este artículo son soportes multimedia y hacen más redonda la experiencia del usuario.

El caso del transmedia es distinto, pues lo que busca es crear experiencias completas en sí mismas pero que giran en torno a un mismo núcleo. Veamos el caso de la Guerra de las Galaxias y cómo una saga que comenzó a finales de la década de los 70 ha creado uno de los ejemplos más poderosos de transmedia.

Desde el lanzamiento en cines de Episodio IV: Una nueva Esperanza y hasta nuestros días con el próximo estreno de Rogue One: A Star Wars Story, han surgido innumerables productos basados en este universo narrativo. Desde videojuegos, comics y series de televisión hasta foros, fanfics y una wiki en línea llamada wookieepedia.

Veamos este cuadro desarrollado por Robert Pratten para explicar cómo encajan las partes de manera distinta según el ‘viejo mundo’ (medios tradicionales) y el ‘nuevo mundo’ (transmedia):

El detalle está en que en el primer momento vemos elementos que no pueden unificarse en una experiencia completa. Aun si son piezas completas por sí mismas. En el segundo caso las piezas encajan y forman un nuevo universo.

Y lo que une a esas piezas en el nuevo modelo, una especie de pegamento, es la PARTICIPACIÓN, pues el entorno digital permite a los usuarios decidir hasta qué punto quieren involucrarse en el consumo de estos contenidos y si quieren convertirse en prosumers; esto es, que ellos también comiencen a desarrollar contenidos que aporten a este gigantesco universo georgeluquiano(en honor a su creador, Geroge Lucas).

Anteriormente, y con esto me refiero al tiempo anterior a la web 2.0, el formato no permitía a la gente decidir su nivel de involucramiento. Los usuarios estaban a expensas de los productos que la industria decidiera sacar. Todo cambió con Internet, los blogs y los foros de discusión.

Y mi marca, qué…

Transmedia

Por Nik Shuliahin en Unsplash

En el mundo de los contenidos de marca, el transmedia puede ser difícil de lograr porque puede implicar un aumento exponencial de costos. Sin embargo, el mayor reto reside no en cuestiones presupuestarias, sino en crear un eje o núcleo narrativo tan sólido que dé para crear estos universos expandidos y fomentar la participación del usuario. Para que esto ocurra, lo fundamental es contar con una gran historia, o sea, desarrollar un buen STORYTELLING.

Sin dicho centro neurálgico, enganchar e involucrar a los usuarios puede ser difícil. Y es que lo transmedia no necesariamente tiene que partir de una película, serie de TV o saga de libros; también podemos verlo en productos como Coca-Cola, que además de vender refrescos (y felicidad), cuenta con un museo en Atlanta y varias tiendas temáticas alrededor del mundo, así como una infinita cantidad de sitios creados por quienes aman el producto y quienes especulan sobre los diversos orígenes de la fórmula original de esta bebida.

En fin, hay que considerar que aunque el transmedia está en boga, lo cierto es que aún estamos un poco lejos de conocer a detalle los alcances y posibilidades que ofrece esta forma de contar historias. Lo cierto es que para lograr crear este tipo de contenidos, debemos aprender a ver el potencial narrativo en todo lo que nos rodea; solo así podremos tener el cuento completo y saber si viviremos felices por siempre.

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