La estrategia no es nueva, sin embargo, el apelar a las emociones que vivimos durante la infancia prueba ser una gran estrategia de venta. Hoy, los recuerdos tratan de revivir la icónica década de los 80.

Hace un tiempo estaba en un bautizo cuando alguien de mi mesa lanzó la siguiente condena: “Aquel que compre un Nintendo NES es un reverendo %&/)%%! Acto seguido, y después de poner los ojos como platos, reaccioné: “Pues yo quiero uno, al fin que solo cuesta 60 dólares y trae 30 juegos, entre ellos Mario Bros. y Zelda!

Nota: No, no tengo 13 años, tengo casi 35…

Para todos los que nacimos en los 80, lo que ganamos es poco. ¿Por qué? Porque muchos de nosotros nos encontramos justo en ese momento predilecto de toooooodas las marcas: tenemos hijos (grandes consumidores), tenemos ambiciones (Netflix, coches, una nueva casa), y tenemos gastos fijos que nos ahorcan (colegiaturas, doctores, etc.). Así que sí, somos el target predilecto de prácticamente todas las marcas, todos quieren llegar a nosotros, pues  estamos obligados y dispuestos a gastar hasta lo que no tenemos.

Admito que no sé si esta estrategia se ha utilizado antes, pero lo que sí puedo hacer es hablar desde mi trinchera: las marcas nos manipulan a su antojo… Y ME ENCANTA. Volvamos al ejemplo de NES (para los que no recuerden, las siglas son de Nintendo Entertainment System). Hace unos meses, la antes moribunda Nintendo nos dejó caer un bombazo: Nintendo NES regresaba, pero no “remodelado” al estilo siglo 21, todo lo contrario, regresa tal y como nuestras mentes infantiles lo recuerdan, solo que un poco más pequeño (y por ende, cute). ¿Por qué esta decisión de una marca de consolas de videojuegos cuando lo “normal” sería apostar por lo futurista y no por lo que se ve “viejo”? La respuesta es sencilla: la nostalgia vende, y MUCHO.

La “nueva” consola de Nintendo saldrá a la venta en noviembre de este año y solo costará 60 dólares.

Glorias pasadas = arcas llenas

Los ejemplos son innumerables, así como también lo son las razones psicológico-emocionales que nos llevan a caer en las trampas mercadológicas. Cada cabeza es un mundo, y cada persona, un crisol de emociones, así que, ¿cómo apostarle a algo que no solo sea viejo, sino realmente valioso para los que fuimos niños en la década de los ochenta? Respuesta: la calidad del producto y/o si posee la categoría de “culto”. No por ser viejo, fue bueno. ¿Quién osaría revivir Tierra de Gigantes, ese programa espantoso que pasaba en el Canal 5 los sábados por la mañana? (Licencia del autor: Yo ODIABA ese programa, jajaja).

En fin, independientemente de los gustos de cada quien, actualmente tenemos ejemplos que sirven para ilustrar cómo el elemento de la nostalgia bien llevado es casi sinónimo de éxito, siempre y cuando se aderece con un contenido relativamente original (mancuerna ganadora): EJEMPLO: Stranger things, una de las series más exitosas de Netflix.

¿No la has visto y tienes entre 28 y 40 años? Craso error, una vez que termines de leer esta entrada, ponle play a la serie y forma parte de este fenómeno ochentero (¡aprovecha, porque están a punto de subir la segunda temporada!).

De la mano de los hermanos Duffer (Matt y Ross), este programa rinde culto a autores como Steven Spielberg, John Carpenter, Ridley Scott e, incluso, Stephen King. ¿Recuerdas Los Goonies? ¿E.T.?, Alien… Ve este video (SPOILER ALERT: contiene escenas de distintos capítulos de la primera temporada).

Ahora que, si no fuiste un niño cinéfilo, también encontrarás otras referencias ochenteras que te dejarán con ojo Remi (guiño, guiño):

  • Trapper Keeper: sí, esas carpetas que todos llevamos orgullosamente a la escuela.
  • Dungeons & Dragons: juego épico de rol que todavía desata pasiones entre los llamados geeks o frikis.
  • La guerra de las galaxias: pero las viejitas (“Luke, soy tu padre” o esas inolvidables escenas de tensión sexual entre la Princesa Leia y Han Solo).

Estos, por mencionar solo algunas cosas que podrás encontrar en la que es ya la serie más vista de Netflix. Pero mis ejemplos no acaban ahí (valiente sería mi propuesta si así fuera). ¿Viste la clausura de los Juegos Olímpicos de Río 2016? No, ¿te dio flojera?, a mí también, pero no te preocupes, lo importante está en este video:

Mario Bros., Hello Kitty, Pac-Man, Doraemon, Los súper campeones… Tokyo 2020 nos promete una ceremonia de inauguración plagada de gratos recuerdos; probablemente serán muchos los padres que tengan que explicarles a sus hijos quiénes son algunos de esos personajes (omitiendo a los atemporales Mario Bros. y Hello Kitty, pero quién quita y hasta se nos cuele por ahí una Candy, Candy…). Lo que es un hecho es que apelarán a revivir en nosotros esos recuerdos de infancia que tan plagados estuvieron de caricaturas japonesas.

¿Quieres más? Se están desarrollando varios reboots de cosas como los Thundercats. ¿Qué necesidad de meterse en “camisa de once varas” con un clásico como este? Volvemos a lo mismo, todos mis conocidos que acaban comprando boletos tienen más de 28 años y esperan encontrar ese “no sé qué” que se siente cuando se escucha, por ejemplo, su tan afamado tema musical… Y para los que tienen hijos pequeños, ¡agárrense, que ahí viene la secuela de Mary Poppins, ¿se acuerdan?

Tras bambalinas

¿Qué hay detrás de todas estas estrategias de venta de las marcas? El apelar a la nostalgia tiene como objetivo el aprovechar un sentimiento generacional como argumento de venta. Lo que se intenta hacer -y en ocasiones se logra con muchísimo éxito- es evocar una época que, al menos en teoría, fue maravillosa: la infancia.

Por ende, y en humilde opinión de su servidora, los engranes del marketing de la nostalgia son:

  • Evocar épocas pasadas en donde “todo era mejor”, sin importar si de verdad las cosas eran mejores o no, pues a lo que se apela es a la emoción.
  • Dar sustento o raíz en una época regida por la tecnología y el sentido general de que todo es “desechable” y que debe renovarse continuamente.
  • Aportar algo nuevo, tal y como lo hicieron los hermanos Duffer con Stranger Things. No basta con recordar el pasado, la clave está en reinventarlo rindiéndole tributo.

Más ejemplos…

  • El regreso de Shakey’s Pizza y de Burger Boy a México
  • Restaurantes como Barracuda Diner (Nuevo León 4A, Col. Condesa)
  • Instagram
  • Conciertos de rock sinfónico en tu idioma organizados por Sabo Romo (Los amantes de Lola, Neón, Fobia, Caifanes Jaguares, Bon y los enemigos del silencio, Miguel Mateos, Miguel Ríos, etc.)

¿Se te ocurren más ejemplos de marketing de la nostalgia? Compártelos con nosotros. ¡Síguenos en redes sociales (Ln/Tw/Fb) y , si quieres saber más sobre nosotros, échale un ojo a nuestro sitio.

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Laura Mier

Author Laura Mier

Editora, creativa especialista en guionismo para televisión y adicta a las historias en todas sus presentaciones.

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