Por: Wiliam Turner Mondragón

Uno de los grandes retos en internet es formar una base de seguidores que sea incondicional, pues en cuestión de segundos te pueden abandonar…

El genial Carlos Monsiváis solía decir: “O ya no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que estaba yo entendiendo”. Él se refería a la cambiante realidad que nos rodea y desde luego que también aplica para el entorno digital.

Entre las modificaciones en los algoritmos de internet, los cada vez más intensos usos que les damos a las redes sociales y el aceleradísimo nacimiento y muerte de influencers, medios y apps, no hay tiempo suficiente para saber qué diantres pasa en el mundo que vemos a través de nuestras pantallas.

Y es que, de un instante a otro, los que creíamos eran nuestros aliados nos dieron una puñalada por la espalda… o al menos eso sentimos.

Hagamos análisis de caso

Hay dos casos que me parecen emblemáticos y que aumentan la confusión sobre el estado de las cosas en internet: el golpe que se llevó la youtuber Paola del Castillo por un tuit desafortunado y la inesperada compra de El Deforma por parte de SDP Noticias y Televisa.

Ambos ejemplos nos confirman que lo más valioso en internet son las comunidades digitales y que podemos destruirlas en un abrir y cerrar de ojos. Especialmente cuando la traición es ocasionada porque “el dinero es dinero el dinero es dinero, ¡Aprende algo dinero!®”.

Spoileo, luego existo

Paola del Castillo es una conductora de televisión que encontró en la comunidad geek un nicho sólido y rentable. Comenzó a posicionarse como influencer hace unos cinco años, con un acelerado crecimiento en YouTube, Facebook, Twitter y ahora hasta en Periscope, Snapchat e Instagram.

No solo es una personalidad fresca en el entorno friki, también es una buena fuente de información de primera mano sobre lanzamientos y reseñas de películas, cómics y videojuegos. Como buena influencer, vivía de ser una alternativa a todo lo demás: programas de tele, revistas, radio, sitios y blogs.

El declive ocurrió este 2017 previo al lanzamiento de Avengers: Infinity War por la filtración del tráiler de la película, pues la distribuidora solo había compartido el material con algunos elegidos por los dioses. Y Paola no tardó en criticar a quienes lo estaban filtrando en sus redes sociales antes del plazo estipulado; una actitud muy diferente a la que había mostrado hace cuatro años. Esta imagen resume el cuadro clínico:

En 2013 Paola aplaudía las filtraciones y las compartía. Así fue como se ganó el cariño de su comunidad: saltándose las restricciones de las grandes compañías para darles prioridad a los intereses de sus seguidores. Sus contactos le permitieron saber antes que nadie varias primicias que en ese entonces no dudaba en compartir.

Pero luego vinieron los viajes, los regalos y las entrevistas con estrellas de Hollywood. El tuit llamando “nacos” a quienes no respetaron la petición de la distribuidora fue una traición a su comunidad. Y se lo hicieron saber los casi 14,000 seguidores que perdió; además de los miles de “dislikes” que recibe en prácticamente todos los videos en Facebook y YouTube que sube a partir de ese día.

La disculpa llegó tarde y poco convincente. El daño estaba hecho e incluso hoy le siguen llegando comentarios en contra de ese tuit, el mismo que fragmentó su comunidad para siempre.

¡Increíble pero (tristemente) cierto!

El segundo caso es El Deforma, que con siete años de trayectoria era el rey de los momos (antes memes) y del tren del mame (antes trending topics). Como pocos, este sitio de sátira había logrado crear en tiempo récord una base de seguidores bastante sólida, fiel y participativa.

Incluso, algún día escuché a una compañera decir: “Si El Deforma publica algo significa que es importante y, si me interesa, busco luego la nota real. En general, prefiero informarme con ellos que con los periódicos”. Vaya ironía, lograron lo imposible: capitalizar el fake news para transformarlo en credibilidad.

Sin embargo, bien dice el dicho milenario: nadie sabe lo que tiene hasta que Televisa lo compra. Sin dar a conocer el monto, se confirmó que a través de la adquisición por parte de SDP Noticias, nuestro ex sitio informativo predilecto pasaba a ser parte de la empresa del linaje de los Azcárraga.

¿La “mafia del poder” buscó venganza de quienes tanto se burlaron de Adal y Facundo, de Sabadazo o del América? Probablemente, pero sinceramente es algo más simple: Televisa está a la caza de nuevas audiencias ante el desinterés que ahora causan sus contenidos televisivos y radiofónicos.

La mala noticia es que a pesar de las promesas de que nada iba a cambiar en El Deforma, en estos días los titulares ácidos contra nuestro Lord Tlatoani Enrique Peña Nieto han brillado por su ausencia. Y, por el contrario, hemos visto muchas Gominotas, como la del pack (fotos) de Anette Michel y el resumen de Master Chef México.

Como si no supiéramos que esas publicaciones dizque de burla, en realidad tienen la intención de posicionar el SEO de sus contenidos televisos y una posible estrategia digital rumbo al proceso electoral de 2018.

Pero, nuevamente, la comunidad respondió con un unfollow masivo -que en cuestión de horas fue revertido por miles de likes (¿deformabots?)- junto con una ola de memes quejosos en prácticamente todas sus publicaciones.

Además de que excolaboradores de El Deforma crearon una alternativa: El Ruinaversal que, aunque pequeño y con recursos limitadísimos, tiene el potencial para adoptar a la comunidad huérfana que Televisa SDP ahuyentan post tras post.

Mientras haya internet, seguirán surgiendo nuevos ídolos y otros tantos se esfumarán. No olvidemos que Monsiváis también decía: “Todo lo intenso debe ser efímero”.

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