Para no naufragar en olas pesimistas

¿Has sentido que navegas en un mar informativo pesimista? Si la respuesta es afirmativa, hace tiempo están disponibles “salvavidas” y otros aditamentos para facilitar la travesía o, de plano, evitar el naufragio. Más allá del instrumento, también comienza a percibirse una tendencia que apunta a crear historias centradas en la solución, no solo en el problema. A esto lo llamaremos Periodismo Constructivo. 

Algunos medios impresos y digitales, así como redes sociales ofrecen a sus usuarios contenidos cotidianos esperanzadores. La sección Fixes en el New York Times, por ejemplo, inauguró en octubre de 2011 un espacio para el periodismo de soluciones. Dos años después se registró el surgimiento del diario digital holandés The Correspondent, -financiado con el apoyo de sus 50 mil lectores- que ofrece contenidos constructivos disponibles para cualquier lector.

Los casos se multiplican: El Montgomery Advertiser -un diario de Alabama fundado en 1829- colocó uno de sus trabajos en la lista de las 17 historias premiadas en 2017 en la categoría SoJo (Solutions Journalism). Otro es la sección Buenas Noticias del programa radiofónico mexicano de MVS “A todo terreno”, conducido por Pamela Cerdeira y, más recientemente, entra en la lista la herramienta de voz del asistente de Google que ofrece audios con historias positivas: Tell Me Something Good, disponible para Google Home, computadora portátil o dispositivo móvil que cuenten con la función.


¿Qué mueve estas iniciativas? La investigadora de medios Karen McIntyre, de la Virginia Commonwealth University, explica el propósito: “crear historias que sean más productivas, más progresistas, más centradas en la solución”.

Más allá del cerebro reptiliano

La propuesta parecería ir a contracorriente de una fórmula seguida por muchos medios noticiosos: If it bleeds, it leads, en el sentido de que una nota vende si es amarillista. Y es que, como explica Jill Suttie, del Greater Good Science Center, UC Berkeley, nos sentimos “naturalmente atraídos por las noticias negativas. En parte porque nuestros cerebros están preparados para explorar el entorno en busca de peligros y recordar las amenazas como una forma de promover la supervivencia”. No obstante, la exposición a estímulos que infunden miedo e imágenes inquietantes “pueden hacernos sentir impotentes”.

Los datos de una encuesta reciente de la Escuela de Salud Pública de Harvard, apuntalan lo dicho por Suttie al sugerir que las personas que consumen regularmente noticias negativas tienden a perder la confianza en los líderes políticos. Otro estudio -hecho con estudiantes universitarios- muestra que quienes leen historias orientadas a soluciones eficaces experimentan emociones positivas y tienen actitudes más favorables.

Suttie añade que esas emociones “amplían nuestro rango de atención e investigación” y podrían evitar que “nos distanciemos de lo que está sucediendo en el mundo”. Por eso, Karen McIntyre sugiere incorporar noticias constructivas en “nuestra dieta regular informativa”, para mitigar algunos de los efectos de las noticias negativas.

¿Qué hace diferente el periodismo constructivo?

Lo primero es que va más allá de las “buenas noticias” que inspiran emociones positivas sin ofrecer información detallada. McIntyre, la periodista danesa Catherine Gylensted y el portal de The Correspondent mencionan también un aspecto fundamental: centrarse en las soluciones y explicar cómo y por qué parecen funcionar.

Además, este tipo de periodismo presenta evidencia de los resultados en lugar de solo mencionar las buenas intenciones, al tiempo que busca nuevos conocimientos que puedan servir de base o inspiración a otros para aprender o replicar la solución.

El neurocientífico Paul MacLean distingue las tareas de las regiones del encéfalo: complejo reptiliano, sistema límbico y neocórtex. Las del primero están orientadas a la sobrevivencia en el aquí y ahora, mientras que el segundo se vincula con el aprendizaje; y el neocórtex tiene a su cargo funciones más refinadas y complejas. Las historias centradas en las soluciones apelarían entonces a contener las reacciones emocionales básicas con nuevas formas para procesarlas, apoyadas en historias que muestran soluciones y analizan los hechos con detalle.

Si bien los esfuerzos son aún incipientes, todo parecería indicar que el periodismo constructivo está siendo bien recibido: The Correspondent, que publica sus contenidos en neerlandés y traduce sus historias más importantes al inglés, abrirá próximamente una oficina en Nueva York para expandir su modelo. Esto, a cinco años de su nacimiento.

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Yulia Espín

Author Yulia Espín

Periodista y editora profesional freelance, bailarina y yogui; imparte talleres de cocina vegetariana y colecciona amistades entrañables.

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