No importa qué tan bien lo hagas, si eres emprendedor o diriges un pequeño negocio, tarde o temprano tendrás que enfrentar problemas tan grandes como montañas. No hay vacuna contra la incertidumbre, por lo que conviene echar mano de la resiliencia cuando toca enfrentar los sinsabores que a veces trae el futuro.

Acabas de dar el primer bocado al pescado que pediste cuando el cliente, que lleva un rato buscando las palabras adecuadas, lo suelta de sopetón: “por razones internas, a partir del próximo mes prescindiremos de los servicios de la agencia”.

Te quedas helado. Desde el otro lado de la mesa tu socia te pregunta con los ojos si oyó bien. Apenas escuchan al cliente cuando –a la manera de “no eres tú, soy yo” — intenta consolarlos, diciéndoles que están satisfechos con el desempeño de la agencia y que los recontratarán en cuanto sea posible.

Ambos están en estado de shock.

No es para menos: un rápido cálculo mental les dice que la pérdida de la cuenta representa alrededor del 35% del presupuesto de ventas del semestre que está por empezar. ¿Qué hacemos?, se preguntan en cuanto salen del restaurante.

Y es aquí donde entra la resiliencia, entendida como la capacidad que tiene una organización para enfrentar con éxito una crisis o un gran fracaso, y salir fortalecida de la situación.

Factores que distinguen a una organización resiliente

De acuerdo con la especialista Rosario Linares –directora del Gabinete El Prado Psicólogos — la resiliencia no es una cualidad innata, sino algo que las personas pueden desarrollar.

Autora del libro digital Resiliencia o la adversidad como oportunidad, Linares ha identificado 12 hábitos que hacen a las personas resilientes.

Inspirado en este ensayo y echando mano de mi experiencia dirigiendo un pequeña empresa de servicios desde hace más de 25 años (lo que, dicho sea de paso, me hace veterano en esto de sobrevivir a crisis y fracasos), me he tomado la libertad de escribir mi propia lista de los factores que hacen a una organización resiliente.

En mi experiencia, los (pequeños) negocios resilientes:

1. Confían en superar la crisis

Conocen sus fortalezas y limitaciones, sienten pasión por lo que hacen y, en no pocas ocasiones, han superado tempestades y naufragios en el pasado.

2. Transforman la crisis en un reto a enfrentar

Saben que la certidumbre es esquiva. En lugar de lamentarse y mirar hacia atrás, buscan qué oportunidades ofrece la nueva situación.

3. Reaccionan rápido

Aquí entra un fuerte instinto de conservación. Ignorar el problema o responder con lentitud son pasaportes a la extinción. Hay que agarrar al toro por los cuernos y hay que hacerlo ya.

4. Analizan la nueva situación críticamente, por lo que rechazan las soluciones “bonitas”, excesivamente optimistas e indoloras. Saben que enfrentar la crisis con éxito supondrá sacrificios, por lo que evitan caer en planes mágicos: salir a vender agresivamente para compensar una fuerte pérdida de ingresos — como en el caso mencionado al principio del artículo — , ayudará, pero no será suficiente para sortear la tempestad.

5. Son realistas y echan mano del sentido común. 

Por ejemplo: Si tienen menos ingresos, reducen los egresos en la proporción que sea necesaria para no operar con pérdidas o, por lo menos, no operar con pérdidas tanto tiempo que acaben devorando el capital del negocio como si se tratase de un hoyo negro.

6. Rechazan las soluciones fáciles, obvias y automáticas

Sacar la tijera para recortar gastos a como dé lugar con tal de cuadrar las cuentas. Y es que, recortar como única respuesta a una crisis económica, a menudo lleva a los emprendedores a caer en una inercia de recorte-achicamiento-recorte que, como si fuera una estrella enana, cause que el negocio se devore a sí mismo.

7. Aprovechan sus ventajas.

Las pequeñas empresas no son como las grandes compañías pero en chiquito, por lo que pueden utilizar a su favor la flexibilidad y agilidad que les da su tamaño.

Entender esto abre la puerta a soluciones inimaginables en la vida corporativa, como reducir el costo de la plantilla laboral sin cortar un solo puesto de trabajo o eliminar la grasa acumulada en los egresos sin someterse a una larga y penosa dieta.

8. Atacan las crisis con creatividad. 

Analizan el problema desde todos los ángulos, procurando salirse de la caja.

Se preocupan por hacer las preguntas correctas: ¿Cuál es la verdadera naturaleza de esta crisis? ¿Cómo llegamos a ella? ¿Cuál es el camino que nos permitirá salir adelante sin renunciar a la esencia del negocio, a su razón de ser? ¿Qué precio deberíamos y podríamos pagar? ¿Qué podríamos aprender? ¿Cómo podríamos aprovechar la situación para salir fortalecidos?

9. Trazan una ruta clara, viable y flexible para superar la crisis, y la siguen con la perseverancia de un Pitbull. Tienen claro lo que son y lo que quieren conservar y actúan en consecuencia.

Por ejemplo: si la principal riqueza de la empresa es el talento y el trabajo en equipo –como es nuestro caso — , se traza una estrategia que permita conservarlo, aunque esto obligue a tomar otras medidas que afecten a los socios.

10. Son valientes.

Tienen claro que para salir de la crisis habrá que hacer grandes sacrificios, por lo que no eluden tomar medidas radicales, por dolorosas que resulten.

11. Son justas.

De igual forma cuidan la equidad. Si toca poner, todos ponen, pero ponen más quienes más reciben.

12. Involucran a todo el equipo, compartiendo con todos los miembros la crisis que enfrentan, los riesgos que corren, cómo podría afectar a la empresa y a cada uno de ellos, y cómo pueden superar la situación.

Las organizaciones que practican la resiliencia hacen que todos los integrantes del equipo participen en la solución, asuman los sacrificios que les corresponderá hacer y ejecuten su parte con pasión.

¿Qué piensas? ¿Cuál ha sido tu experiencia al enfrentar crisis? ¿Qué factores añadirías a esta lista? Compartelo en los comentarios y no te olvides de seguirnos en redes sociales (Ln /Tw/Fb)y de visitar nuestra página.

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Javier Mier

Author Javier Mier

Autor de varios libros, profesor universitario, periodista, guionista y estudiante permanente, ama contar y que le cuenten historias.

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